*

X

Proteína para los Juegos Olímpicos de Invierno: el equipo de Noruega recibe 15 mil huevos por error

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/09/2018

Los deportistas tienen dietas especiales… pero esto fue un equívoco inesperado

Entre las varias características que implica ser un deportista de nivel olímpico se encuentra la particularidad de la dieta, la cual debe ser acorde a las necesidades físicas y metabólicas propias de quien practica habitualmente una actividad física intensa, demandante. Hace unos años, por ejemplo, se decía que Michael Phelps comía ocho huevos (preparados de modos distintos), un sándwich de queso fundido y verduras, un tazón de avena y algunos panquecillos o rebanadas de pan francés… y esto sólo en el desayuno de una dieta que alcanzaba las 12 mil calorías diarias.

Aunque esa versión podría sonar exagerada (y parcialmente lo es), la realidad no es muy distinta. Carbohidratos para generar energía, proteínas para mantener el ciclo de reparación y generación del tejido muscular y frutas y verduras para preservar el bienestar del metabolismo: he ahí, grosso modo, la fórmula sencilla de las necesidades alimenticias de un atleta.

En el equipo que representa a Noruega en los Juegos Olímpicos de Invierno en Pyeongchang lo saben, de ahí que realizaran un pedido de huevos –una de las fuentes de proteína más efectivas y al alcance de la mayoría– de mil 500 unidades a un supermercado local. Pyeongchang, cabe mencionar, es una ciudad al norte de Corea del Sur, cercana a la capital del país, que triunfó sobre Annecy (Francia) y Múnich (Alemania) para ser la sede de esta competencia internacional en el 2018.

Para realizar el pedido, el equipo de cocina de la representación noruega utilizó la app de traducción de Google; sin embargo, algo inesperado sucedió en esa operación porque en vez de recibir los mil 500 huevos deseados, la entrega llegó con un cero de más: 15 mil huevos.

No se sabe si el error fue de la app o de quien introdujo el texto a traducir. También cabe la posibilidad de que la equivocación haya sido un malentendido entre los sistemas de numeración decimal y coreano, que, como es de suponerse, tienen sus diferencias.

Como sea, se trató de un malentendido solucionado cuando los cocineros noruegos devolvieron las piezas de huevo que no necesitaban –por más que los 109 deportistas del equipo tengan una dieta más demandante de lo habitual–.

 

También en Pijama Surf: 

Serie fotográfica muestra cómo el cuerpo se transforma según el deporte que se practique

Dejar los carbohidratos y consumir más grasas podría hacer que vivas más y recuerdes mejor

¿Cómo fue que las farmacéuticas nos convencieron de que la depresión debía ser tratada con fármacos?

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/09/2018

El problema de esta manipulación informativa fue la masificación de los medicamentos a pesar de que una o miles de millones de personas, quizá, no lo necesitaran

La conciencia de que existe una conexión entre mente y cuerpo ha estado presente desde tiempos ancestrales. Por ejemplo, Galeno de Pérgamo, médico y filósofo griego, defendió la idea de que una persona depende de cuatro fluidos o humores corporales –la sangre, la bilis amarilla, la bilis negra y la flema– y que aquel que predominara en su cuerpo sería capaz de definir su temperamento –sanguíneo, flemático, colérico y melancólico–. De hecho, y sin afán de planificarlo, esta se convirtió en la teoría base de cada una de las ciencias de la salud para brindar un bienestar general para gran parte de la población del planeta. Sin embargo, ¿es posible que una mala interpretación de esta teoría pueda generar toda una manipulación informativa por parte de las farmacéuticas?

Por un lado, la teoría hipocrático-galeánica sostenía que si en el cuerpo existía un desequilibrio de algún fluido, se requeriría un método natural para disminuirlo; por ejemplo, si un individuo sufría de exceso de flema –como una oleada de tristeza–, Galeano lo invitaba a irse unos días a la playa, en donde el sol restablecería el nivel de sus humores. Por otro lado, los avances en la investigación y la ciencia tanto médica como psicológica han desarrollado herramientas adecuadas para los cada vez más complejos trastornos, malestares y enfermedades que inundan el planeta. Al mezclar ambos fenómenos se puede llegar a la conclusión de que hay ocasiones en que el ser humano necesita apoyo especializado, cuando la situación se sale de sus manos –como una úlcera o una depresión mayor que produce problemas en alguno o varios aspectos de la vida–; no obstante, en la mayoría de las ocasiones uno posee los recursos y las herramientas necesarias para superar victoriosamente alguna enfermedad o crisis emocional –por factores externos–.

Entonces, ¿cómo fue que las farmacéuticas y algunos médicos se encargaron de hacernos creer que las enfermedades mentales sólo debían ser tratadas con fuertes fármacos? Parece ser que fue una suma de factores: primero, la teoría de Hipócrates-Galeano fue desplazada por el mesmerismo, éste por la frenología y esta última por el psicoanálisis; segundo, las crisis sociales, políticas y económicas causadas por las dos guerras mundiales del siglo XX desencadenaron aislamiento, pobreza, eventos trágicos y, evidentemente, depresión o ansiedad; tercero, la venta de fármacos que agilizaban el proceso del psicoanálisis –exclusivos para pacientes con niveles socioeconómicos elevados– y la terapia. Todo esto ocasionó que la sociedad de médicos y las compañías de seguros privados invirtieran en fármacos como el Valium, barbitúricos o Prozac como una salida fácil a las crisis tanto existenciales como emocionales a las que el planeta entero se enfrentaba. Las drogas se convirtieron entonces en el nuevo tratamiento que derrumbó a las otras terapias psicológicas, incluyendo al psicoanálisis en su esplendor.

El problema de esta manipulación informativa fue la masificación de los medicamentos a pesar de que una o miles de millones de personas, quizá, no lo necesitaran. Esto llevó no sólo a la creencia de que el único estado de ánimo permitido en la sociedad era la felicidad –y en el caso de no sentirla, uno se encontraba encarcelado en la tipificación de raro y rechazado social–, sino también a una urgente necesidad de consumir pastillas como única alternativa al bienestar general. De hecho, si nos acercamos a la teoría del origen de las adicciones, un cerebro regularmente produce una dosis diaria de serotonina, dopamina, norepinefrina y epinefrina para mantener un equilibrio corporal adecuado; sin embargo, cuando se introduce de manera externa alguna de esas sustancias –mediante alguna droga– el cerebro deja de producirla orgánicamente, pues espera recibirla desde fuera. Así, cuando un médico receta algún fármaco sin que realmente exista una necesidad orgánica –que el cerebro no produzca los suficientes niveles de neurotransmisores– ni se desarrolle un proceso terapéutico, se está provocando una alteración bioquímica que suele resultar en una adicción a drogas legales. Es decir, un individuo se vuelve adicto a un fármaco que realmente no necesita, y está enriqueciendo a otra persona que manipuló dicha información. Claro que existen casos, cuando hay claros indicios de una depresión química o casos severos, en los que tomar fármacos que estimulan la producción de neurotransmisores es una alternativa apropiada, y que incluso puede salvar la vida de una persona, pero, de nuevo, se debe recalcar que esto no debe ser considerado el protocolo por default para tratar la depresión o la ansiedad, enfermedades que, por cierto, van en aumento. Con esta información no queremos decir que todas las personas deben dejar de tomar antidepresivos. Reconocemos que son medicamentos que pueden ayudar a muchos; sólo manifestamos que son usados en exceso -lo cual es un problema para la sociedad, como ocurre, por ejemplo, con los antibióticos- y que este abuso evidentemente está sujeto a la agenda comercial de la salud como negocio. Es de notar que llevamos décadas de antidepresivos y ansiolíticos y las estadísticas muestran un aumento de dichas enfermedades. Evidentemente existen diversos factores, como la tecnología digital y el uso excesivo de gadgets, pero cualquiera se puede dar cuenta de que existen otras alternativas que deben preferirse en la mayoría de los casos.

Hay que mencionar que existe información de que las farmacéuticas sistemáticamente engañaron a la población sobre la efectividad de los antidepresivos y sus riesgos en adolescentes. El periodista John Horgan en Scientific America, revisando los datos más recientes, concluye: "La psiquiatría estadounidense, en colusión con la industria farmacéutica, puede estar perpetrando el caso más grande de iatrogénesis (tratamiento médico dañino) en la historia". 

Por supuesto, hay otras opciones; por ejemplo, la terapia cognitivo-conductual, Gestalt o psicodinámica; la terapia de arte, con animales o aquella enfocada en mindfulness; el ejercicio, la meditación, una dieta saludable y equilibrada, así como una buena red de apoyo.

 

Antes las dudas sobre tomar o no antidepresivos, este video del Dr. Jordan Peterson, puede ayudarte a saber si son para ti o no.