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Las 5 drogas más peligrosas del mundo según este especialista en farmacología

Salud

Por: pijamasurf - 01/06/2018

De acuerdo con la investigación realizada por David Nutt (profesor de farmacología en la Universidad de Bristol, Reino Unido) y sus colegas en 2007, existen 5 sustancias que son consideradas las más adictivas en el mundo debido a la intensidad de los síntomas de abstinencia que provocan

Las adicciones a las sustancias psicoactivas y a las actividades adrenalinérgicas son fenómenos hartamente interesantes para los especialistas en la salud. Psicólogos, psiquiatras, biólogos y médicos han buscado respuestas a las causas y los posibles tratamientos para dichos casos. Algunos consideran que los genes son los responsables de estos trastornos; otros, que la influencia epigenética –mezcla del medio ambiente y los genes– es la causante; unos cuantos los adjufican a una alteración en el sistema dopaminérgico y la percepción del placer, y los especialistas en trauma crónico infantil, a una crianza de apego desorganizado. Sin embargo, ¿cuáles son las sustancias que más adicciones pueden ocasionar en el cerebro pese a las diferentes hipótesis realizadas al respecto?

De acuerdo con la investigación realizada por David Nutt (profesor de farmacología en la Universidad de Bristol, Reino Unido) y sus colegas en 2007, existen cinco sustancias que son consideradas las más adictivas en el mundo debido a la intensidad de los síntomas de abstinencia que provocan. Te las compartimos:

 

– Heroína

Dándole un puntaje de 3/3, Nutt y sus colegas definieron a la heroína como la droga más adictiva. Se trata de un opiáceo que causa un incremento evidente de la dopamina en el sistema de recompensa, y tan sólo una dosis cinco veces mayor a la necesaria para provocar el estado alterado de conciencia puede resultar en la muerte. Además, se ha considerado la segunda droga más peligrosa en términos de daños tanto a los usuarios como a la sociedad. Se estima que el mercado ilegal de opiáceos equivale a 68 mil millones de dólares.

 

– Cocaína

Esta droga interfiere directamente con la dopamina como mensajera de información entre neuronas, provocando una activación anormal del sistema de recompensa. En varios experimentos con animales se demostró que la cocaína causaba tres veces más incremento de la dopamina. Es, además, la segunda droga con mayor daño al individuo, provocando que el 21% de los consumidores sufran de dependencia. Se estima que el mercado de la cocaína equivale a 75 mil millones de dólares.

 

– Nicotina

Es el elemento más adictivo y peligroso del tabaco: cuando alguien fuma un cigarro, la nicotina es rápidamente absorbida por los pulmones y llevada hacia el cerebro. Según Nutt y sus colegas, la nicotina es la tercera sustancia más adictiva en el mundo. Incluso, de acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud –OMS– hay más de mil millones de fumadores en el mundo, de los cuales 8 millones mueren anualmente.

 

– Barbitúricos

También conocidos como balas azules, gorilas, barbs, pink ladies o nembies, los barbitúricos son una clase de droga que inicialmente se usó como tratamiento para ansiedad y problemas de sueño. En bajas dosis, causan euforia; en altas, suprimen la respiración. La dependencia a esta droga es común, principalmente cuando se encuentra relacionada con prescripciones médicas. Nutt y sus colegas rankearon a los barbitúricos como la cuarta sustancia más adictiva y peligrosa del mundo.

 

– Alcohol

Si bien su consumo se ha normalizado a lo largo del tiempo en los eventos sociales, el alcohol posee múltiples efectos en el cerebro: no sólo incrementa los niveles de dopamina hasta en un 40-360%; también aumenta la tendencia a depender de su consumo en algún punto de la vida. La OMS estima que 2 mil millones de personas consumieron alcohol en el 2002 y 3 millones de personas murieron en el 2012 debido al daño corporal causado por su consumo. En otras palabras, el alcohol es una de las sustancias más peligrosas del mundo.

Tomar selfies obsesivamente es signo de un trastorno psicológico (ESTUDIO)

Salud

Por: pijamasurf - 01/06/2018

Un estudio reciente concluyó que tomarse selfies desmedidamente es signo de una condición mental

Las selfies parecen ya un elemento de nuestro panorama cotidiano. En la calle, en el restaurante, en una fiesta con amigos, en el baño, en el gimnasio, en el parque, en la playa, al pasear al perro o salir de compras, en las situaciones más inverosímiles y en las más anodinas, a veces también en situaciones extraordinarias, donde sea, cuando sea, la selfie está ahí, en acto o en potencia, como una alternativa siempre al alcance, quién sabe si para guardar memoria del momento o sólo para satisfacer nuestro narcisismo y obtener la validación de los otros en forma de likes y comentarios favorables.

Tan presente está la selfie en nuestros días, que su uso extendido fue objeto de un estudio llevado a cabo por psicólogos de la Universidad de Nottingham Trent, del Reino Unido, y de la Escuela de Administración de Thiagarajar, en India, quienes llegaron a la conclusión de que el exceso de esta práctica denota un trastorno mental al que de momento dieron el nombre de “Selfitis” e incluso establecieron una escala para determinar su grado de severidad.

Los psicólogos analizaron el comportamiento de 400 personas, poseedores de teléfono móvil y todos residentes en India, país en donde se encuentra el mayor número de usuarios de Facebook. Para esto, les pidieron que leyeran algunas afirmaciones y expresaran su grado de acuerdo o desacuerdo con las mismas. Entre otras, algunas de las frases de la prueba fueron:

“Compartir mis selfies para crear una competencia sana con mis amigos y mis colegas”
“Me siento mejor integrado cuando publico selfies en las redes sociales”
“Tomar selfies me ayuda a aprovechar mi entorno”
“Mi nivel de tensión o estrés se reduce cuando me tomo una selfie”

Según la evaluación otorgada a dichas afirmaciones es posible tener algunos indicadores del tipo de personalidad de quien se toma selfies obsesivamente o, para decirlo con el término científico acuñado, padece “selfitis”. De acuerdo con Janarthanan Balakrishnan, uno de los investigadores participantes en el estudio, personas que presentan ese comportamiento suelen distinguirse por una falta de confianza en sí mismos, misma que buscan compensar con su intento por “encajar” entre aquellos que los rodean. En ese sentido, la toma desmedida de selfies es sólo una entre otras varias conductas orientadas hacia dicho propósito.

Según Balakrishnan, los resultados de esta investigación pueden ayudar no sólo para tipificar el trastorno sino también para buscar formas de ayudar a las personas que lo padecen.

 

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