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Investigador contrasta los beneficios de la cantidad con la calidad de sexo

Salud

Por: pijamasurf - 12/01/2017

Para George Loewenstein, profesor de economía y psicología de la Universidad Carnegie Mellon, una mayor cantidad de sexo no forzosamente se traduce en mayor felicidad individual ni en la pareja

Cuando se trata de sexo, ¿acaso más es mejor? Si bien esta creencia se popularizó en la década de los 50 -mediante un experimento en donde un grupo de ratas prefirió pulsar un botón que estimulaba una región cerebral para producirse la sensación de un orgasmo, que sobrevivir ante la hambruna-, investigaciones recientes podrían indicar lo contrario y, por lo tanto, provocar polémica. 

Para George Loewenstein, profesor de economía y psicología de la Universidad Carnegie Mellon, una mayor cantidad de sexo no forzosamente se traduce en mayor felicidad individual ni en la pareja. De hecho, puede provocar el efecto contrario: el de la infelicidad. 

Algunos estudios han resaltado la relación entre una mayor cantidad de sexo y la euforia de recibir 150 mil dólares estadounidenses. Sin embargo, este tipo de investigaciones, planteadas desde una premisa mal entendida del sexo, promueven falsas creencias sobre las prácticas sexuales, la frecuencia de sexo y la felicidad. Además, aclara Loewenstein, estos estudios nunca determinan cuál elemento -sexo o felicidad- es la causa y el efecto, ignorando otros factores que influyen como la ubicación geográfica, edad, preocupaciones, entre otros. Es decir, "aunque parece plausible que el sexo puede tener efectos benéficos sobre la felicidad, es igualmente plausible que la felicidad afecta al sexo... O que haya una tercera variable, como la salud, que afecta a ambos".

Por ello, el equipo de Loewenstein diseñó un experimento, con la intención de responder claramente a esta incógnita: primero buscaron medir la felicidad en las parejas con su rutina sexual cotidiana; después, dividieron a las parejas en dos grupos: a uno le solicitaron tener el doble de sexo de lo normal, y al otro, no cambiar nada de su vida sexual; finalmente, compararon el nivel de felicidad experimentado en relación con el sexo al final del experimento. La investigación se llevó a cabo durante 90 días en 64 parejas heterosexuales de entre 35 y 65 años. 

La comparación se hizo mediante un cuestionario en línea que las parejas respondían al final de cada día. Las preguntas estaban enfocadas en descubrir el nivel de satisfacción con cada sesión sexual -la calidad del sexo-. 

La respuesta sorprendió a los investigadores: "Contrario a lo que uno puede imaginar de la relación causal entre la frecuencia sexual y la felicidad, observamos un impacto negativo y débil en el estado de ánimo de las personas que tienen más sexo". Es decir que en general, una mayor cantidad de sexo no se traduce en un mayor disfrute de la sexualidad en la pareja. Por esta razón, se concluye que es la calidad -y no la cantidad- del sexo lo que puede mejorar el bienestar y la felicidad tanto de un individuo como de la pareja.

Después de todo, se trata de estar en el aquí y el ahora para disfrutar realmente del regalo de los dioses...

Esto es más importante que los genes o el dinero para una vida larga y feliz, según estudio de Harvard

Salud

Por: pijamasurf - 12/01/2017

El estudio más importante que se ha hecho al respecto, siguiendo a 268 estudiantes por 80 años, muestra algo que cualquier persona que quiere ser feliz debe contemplar

En 1938 un grupo de investigadores de Harvard empezó a registrar la salud de 268 estudiantes de la misma universidad, en un estudio longitudinal que es considerado actualmente una de las más importantes investigaciones sobre los factores que llevan a una vida longeva y satisfactoria. 19 estudiantes siguen vivos, tienen más de 90 años y actualmente se estudia ya a sus hijos. Todos los participantes originales eran hombres (Harvard era entonces sólo para hombres) y, curiosamente, uno de ellos fue el presidente John F. Kennedy. En 1970 se expandió la investigación y se incluyó a residentes de Boston, entre los cuales había mujeres. 

Entre las cosas que se estudiaron -además de escanear sus cerebros, registrar sus reportes médicos, medir su sangre, etc.-, están sus éxitos o fracaso en carreras y matrimonios. El descubrimiento principal tiene que ver con que las relaciones y la felicidad que una persona reporta en ellas tienen una profunda influencia en la salud. Esto sugiere que cuidar el cuerpo es importante, pero cuidar las relaciones es tan importante como cuidar el cuerpo y constituye una forma de cuidado de la salud. Los investigadores concluyeron que las relaciones íntimas, más que el dinero, la fama o el éxito profesional son lo que hace felices a los individuos. Incluso, estas relaciones son mejores predictores de una vida larga y feliz que nacer en cierta clase social, tener un alto IQ o tener buenos genes. Esto incluye tanto a personas de Harvard como a ciudadanos normales de Boston. En contraste con ello, los investigadores constataron que los individuos que se sienten solitarios, que están más solos de lo que quisieran, tienden a enfermarse más y morir más pronto. Notablemente, para las personas en una relación feliz, los días en los que se presenta dolor físico no suelen reportarse como más infelices; para quienes se sienten solos, el dolor físico sí afecta notablemente su estado de ánimo.

Los investigadores enfatizaron que cuando estos individuos tenían 50 años y se estudiaron todo tipo de factores, como sus niveles de colesterol, lo que realmente determinó cómo llegarían a los 80 fue la satisfacción en sus relaciones. No hay duda de que lo que es verdaderamente importante para el ser humano y le da energía para vivir es el amor. Lo que le da sentido a su vida son los otros, y los momentos de intimidad a los que accede. Como dice uno de los directores actuales de la investigación, la idea de que las relaciones íntimas son lo verdaderamente importante es "sabiduría tan vieja como las colinas".