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El autorespeto, la cualidad que nos ayuda a sobrepasar al fracaso

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 12/03/2017

Para Joan Didion, ensayista, novelista y antigua investigadora para Vogue Magazine, la habilidad que podría llevarnos al éxito o al fracaso es el autorespeto -self-respect-

Supongamos la historia de una chica en una relación de pareja con alguien emocionalmente indispuesto; otra, de un hombre que cuando apenas consigue un trabajo ya está planificando la manera de alcanzar un puesto superior en otra empresa o una vida en otro sitio; y la de una mujer con una amplia preparación y experiencia profesional que tuvo que mudarse de país por su matrimonio y no encuentra trabajo en su nuevo hogar. Todas estas anécdotas, variadas en su origen psíquico, muestran un punto de no retorno o una crisis que puede promover el crecimiento o la decadencia de una persona.

Para Joan Didion, ensayista, novelista y antigua investigadora para Vogue Magazine, la habilidad que podría llevarnos al éxito o al fracaso es el autorespeto (self-respect). Si bien, como explica Didion, el autorespeto se le conocía antiguamente como “carácter”, se trata realmente de “la voluntad para aceptar la responsabilidad de la vida de uno”; es decir, de enfrentarse a las decisiones -buenas o malas- que se tomen, aceptar sus consecuencias y comenzar a evolucionar según sea lo necesario.

Por ello, cuando uno tiene en frente la decisión de seguir o dejar una relación de pareja que no brinda bienestar, de seguir huyendo o mantenerse en un sitio para “echar raíces”, o de regresar hacia donde existe estabilidad laboral o de quedarse con un compañero de vida, es importante poseer la “habilidad de discriminar, amar y permanecer estoico”. No se trata de “encerrarse en uno mismo” - paradójicamente incapaz de amar o diferenciar las acciones saludables de las negativas y volviéndonos “ciegos ante nuestras debilidades fatales - ni de alienar al self a un estilo de vida anhedónico en donde “uno huye para encontrarse y no encuentra a nadie en casa” ni “de ser encantadores con las serpientes, algo que las mantiene encerrados en una especie de Edén eterno, sin camas extrañas, conversaciones ambivalentes y problemas en general”, sino de ser capaces de desarrollar “cierta disciplina en donde uno vive haciendo cosas que en ocasiones no se quiere particularmente hacer en ese momento, dejando a un lado los miedos y dudas, ponderando entre los conforts más inmediatos y la posibilidad de conseguir unos más grandes aún si son intangibles en ese instante.”

Este tipo de disciplina, menciona Didion, es un “hábito de la mente que nunca puede ser fingido, pero desarrollado, entrenado, fortalecido.” A través del entrenamiento de pequeñas rutinas que regulen tanto fisiológica como psicológicamente, es posible desarrollar otras disciplinas aún más fuertes como el despertarse temprano para ejercitarse o trabajar en proyectos personales, gozar de los beneficios del agua fría después de una ducha, procurarse emocionalmente asistiendo a terapia, practicando meditación, cumpliendo acciones de apapacho… Es como si fuese un ritual que nos ayuda a recordar quiénes y qué somos, a discriminar tanto las creencias como las expectativas de otras personas sobre uno y que nos someten a cumplir acciones en contra del bienestar propio, a reconstruir un autoconcepto a favor del autorespeto, y a aceptar los cambios -buenos o malos- que no dependen de uno, pero sí sus reacciones en consecuencia. Por ello, a la hora de enfrentarnos a una toma de decisión, a un fracaso o una crisis, es cuando más debemos prestar atención a las pequeñas rutinas que fortalecen una rutina mayor: la del autorespeto. Principalmente porque son éstas las que permiten la expansión de un verdadero self para alcanzar un mejor nivel de bienestar propio – sin permitir la influencia de personas externas -.

En busca del tiempo perdido: lugares abandonados dispersos por toda Francia (FOTOS)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 12/03/2017

Este fotógrafo pasó 5 años buscando en Francia sitios alguna vez habitados por el ser humano y ahora relegados al olvido

En Pijama Surf hemos elogiado antes los lugares abandonados, especialmente porque en no pocas ocasiones, el abandono da a un sitio un aspecto poco común y podría decirse que hasta mágico. 

El aislamiento, la ruina y el olvido son algunos de los elementos que pueden llegar a posarse en un lugar y darle así, junto con el obligado paso del tiempo, una estética que acaso ninguna mano humana puede igualar. 

En las imágenes que ahora compartimos se conjuga eso y, además, otra condición admirable: estos lugares abandonados se encuentran dispersos a lo largo y ancho de un mismo territorio: Francia.

El autor de las fotografías es Roman Robroek, quien, según cuenta en su sitio, pasó los últimos 5 años en el país galo, con el propósito casi único de capturar el abandono de ciertos lugares.

La empresa lo llevó del norte al sur de Francia, a casas, hoteles, hospitales, parques, iglesias y otros sitios públicos y privados, la mayoría en puntos del mapa apartados del resto de la población, en una búsqueda que en cierto modo evoca la de las leyendas y las narraciones fantásticas, como si el tesoro al final de la aventura no fuera otro más que el olvido.

 

Más imágenes en el sitio del autor

 

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